La crisis silenciosa de salud mental en jóvenes de México
* Especialistas destacan nuevos desafíos tras el entorno de pandemia
Por Manuel Ríos
CIUDAD DE MÉXICO, febrero 2025 (Torre de la Salud).- La salud mental entre los jóvenes en México se ha convertido en un tema prioritario para las autoridades, especialistas y la sociedad en general, en un contexto marcado por cambios sociales y tecnológicos, sumado a los efectos que dejó la pandemia de COVID-19.
“Durante el confinamiento, me sentí abrumada, sola y con mucha incertidumbre, sin embargo, gracias a esto pude convivir con mis padres, algo que no pasaba desde hace tiempo y logré conectarme con ellos. Con el tiempo, aprendí a gestionar mis emociones y establecí una red de apoyo con amigos y familiares. Hoy, siento que mi salud mental ha mejorado significativamente, y estoy agradecida por ello”, expresó Ana, estudiante de 19 años.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), aproximadamente el 15% de los menores de 18 años presentan algún tipo de trastorno mental. A esta cifra se suman las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que indican que los trastornos de ansiedad afectan a alrededor del 5.5% de los jóvenes de 15 a 19 años en el país.
Al respecto, el psicoterapeuta Alfredo de León, experto en salud mental, señala: “Vivimos en una sociedad que ejerce presiones constantes sobre los jóvenes. En la mayoría de los casos que me ha tocado atender, el círculo social se vuelve en la principal fuente de inseguridades, a eso súmarle las redes sociales y los tabús que hay sobre hablar de nuestras sus emociones, terminan por ser factores que incrementan los riesgos de padecimientos mentales”.
De acuerdo con el especialista, es fundamental que las familias y las instituciones educativas fomenten ambientes abiertos al diálogo emocional.
La pandemia de COVID-19 fue un factor que intensifico dicho problema, pues trajo consigo el aislamiento social, interrupción de actividades escolares presenciales y una sensación generalizada de incertidumbre, además que muchos adolescentes enfrentaron la pérdida de seres queridos y dificultades económicas en sus familias.
“La pandemia marcó un antes y un después en mi vida. Durante ese periodo, el aislamiento y la falta de interacción me llevaron a experimentar niveles muy altos de ansiedad y depresión. Intenté buscar ayuda, pero la escasez de recursos adecuados me hizo sentir aún más solo. Aunque en la postpandemia he logrado reintegrarme a la vida cotidiana, aún lucho con los efectos de aquel periodo y me cuesta encontrar el apoyo necesario para sanar completamente”, mencionó Diego, un joven de 21 años de edad.
De León sugiere acciones concretas: “Es fundamental mejorar el acceso a servicios de salud mental, capacitar a maestros para detectar señales de alerta y establecer programas de prevención en las escuelas. Además, el papel de las redes sociales debe ser replanteado para generar contenidos que promuevan el bienestar emocional”.
El especialista puntualizó que es importante que cada adolescente, joven y padre de familia se olvide de esos tabús por tomar terapia psicológica: “No está mal y jamás tendrá algo de malo pedir o buscar ayuda de un profesional”.
El momento de actuar es ahora, la salud mental es una prioridad, en donde sociedad en general tiene la responsabilidad de fomentar una cultura empática y de cuidado hacia los problemas emocionales para garantizar que los jóvenes mexicanos tengan la posibilidad de crecer con bienestar y equilibrio emocional.
“Los jóvenes necesitan saber que pueden expresar lo que sienten sin ser juzgados. El primer paso hacia la salud mental es validar sus emociones y darles herramientas para gestionarlas”, finalizó el especialista.