¿No puedes dejar de comer de noche? Advierten sobre este síndrome
CIUDAD DE MÉXICO, marzo 2025 (Torre de la Salud).- Comer de madrugada con frecuencia puede parecer un simple mal hábito, pero cuando este comportamiento se vuelve recurrente y se asocia con insomnio, ansiedad y una sensación de falta de control, podría tratarse del Síndrome del Comedor Nocturno (SCN).
Esta condición, reconocida dentro de los trastornos de la conducta alimentaria, tiene implicaciones en la regulación metabólica, la salud endocrina y el bienestar emocional de quienes la padecen.
De acuerdo con el doctor Luis Dorado, especialista en Nutrición Clínica y Manejo Integral de la Obesidad, el SCN se caracteriza por un patrón de ingesta calórica desproporcionado en las horas nocturnas, acompañado de una disminución del apetito matutino.
“Este trastorno se asocia con alteraciones en los ritmos circadianos, especialmente en la producción de melatonina y cortisol, lo que impacta la regulación del metabolismo y la calidad del sueño. Además, muchas personas que lo padecen presentan síntomas de ansiedad o depresión, lo que refuerza el ciclo de alimentación descontrolada durante la noche”, señala el especialista.
El SCN es una condición multifactorial, influenciada por factores biológicos, psicológicos y conductuales.
Entre los principales detonantes se encuentran:
● Disregulación neuroendocrina: Alteraciones en la producción de serotonina, melatonina y cortisol.
● Estrés crónico y ansiedad: Factores emocionales que aumentan la necesidad de ingesta nocturna como mecanismo de afrontamiento.
● Patrones de alimentación irregulares: Restricción calórica excesiva durante el día que provoca hiperfagia nocturna.
● Desajustes en el sueño: Insomnio o despertares frecuentes acompañados de ingesta compulsiva.
Si no se diagnostica y trata oportunamente, el Síndrome del Comedor Nocturno puede incrementar el riesgo de obesidad y resistencia a la insulina; alteraciones en la secreción de leptina y grelina, hormonas clave en la regulación del apetito; mayor predisposición a trastornos del estado de ánimo, como depresión y ansiedad, así como un impacto negativo en la calidad del sueño, generando fatiga y menor rendimiento cognitivo.
El tratamiento del SCN debe abordarse desde una perspectiva interdisciplinaria, combinando intervenciones nutricionales, psicológicas y médicas.
“Es fundamental entender que no se trata de un problema de fuerza de voluntad, sino de un desajuste en la regulación del hambre y el sueño. El tratamiento debe incluir cambios en los hábitos alimenticios, terapia cognitivo-conductual y, en algunos casos, soporte farmacológico para regular los ciclos hormonales y mejorar la calidad del sueño”, explica el doctor Dorado.
El Síndrome del Comedor Nocturno es una condición tratable. La identificación temprana y el tratamiento adecuado pueden mejorar significativamente la salud metabólica y emocional de quienes lo padecen.